Al igual que millones de personas, Eric Hanson se orientaba a través de su sistema GPS cuando conducía su TrailBlazer de Chevrolet. Pero probablemente no esperaba que la fiscalía de su condado usaría el mismo sistema para acusarle de matar a cuatro miembros de su familia.
Fiscales en los suburbios de Chicago analizaron los datos de su sistema de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés) para ver dónde había estado Hanson en la mañana después de que sus padres fueran asesinados a tiros y su hermana y su cuñado golpeados hasta la muerte en el 2005.
Hanson fue acusado este año de haber cometido los asesinatos y fue sentenciado a muerte.
Su juicio fue uno más de los casos criminales alrededor del país en que los investigadores pueden ver dónde se encontraba el acusado durante las horas anteriores o posteriores al asesinato. Los expertos señalan que estas pruebas serán cada vez más comunes en los tribunales a medida que los sistemas GPS sean cada vez más asequibles y se usen más.
"No hay duda. Esto es parte de cualquier tipo de tecnología que ha resultado tener valor para expertos forenses. Creo que lo que estamos viendo es evolutivo", señaló Alan Brill, un experto forense que trabaja con sistemas tecnológicos y ha colaborado con el FBI y el Servicio Secreto.
Usar tecnología para descubrir dónde está una persona no es nada nuevo. Durante años, la policía ha seguido las señales que emiten los teléfonos móviles y otros aparatos para ubicar a alguien.
Pero la gran popularidad de los GPS en coches, celulares y otros lugares aporta a las autoridades otra gran herramienta para perseguir a sospechosos.